Reelección: tareas pendientes
La reforma -hay detalles, por cierto, que cuestan muy poco- del estadio de El Sadar; el empujón, grande, que necesitan las instalaciones de Tajonar para
llegar a ser la Ciudad del Fútbol navarro; la remodelación - ¿plan renove?-
para configurar una plantilla que pueda pelear, otra vez, contra las
mejores; traspasar caro, renovar por lo que es justo y contratar barato; la
reestructuración de los que gestionan lo deportivo; una revisión crítica del
modelo de cantera; que siga Camacho; la lucha por un reparto, de verdad
justo, de los derechos de televisión: otra pirueta más para cuadrar números
y así sobrevivir en Primera división entre tanto artista de la
‘cuentabilidad’; una nueva ronda de contactos para que cale que si Osasuna
es de todos alguien debería ver qué hacen por ahí cuando toca mojarse…
No necesariamente todas y no en ese orden, pero seguro que son tareas que
engrosan la lista de asuntos pendientes -algunos, hace tiempo, en marcha-
que debe abordar el próximo presidente de Osasuna en cuanto vuelva a ponerse
al frente del club.
Hay, sin embargo, una tarea más que es cosa, cierto, de
todos: la recuperación del pulso social del club. Y es que, por falta de
alternativa, unas elecciones en doce años es algo que probablemente merezca
la consideración de mal síntoma.