Regreso a Riazor
Se habló del el elogio que debilita, del empacho de confianza y, cuando José Antonio Camacho se metió en harina, del espíritu competitivo del equipo y su
débil carácter ganador.
Antes, el técnico ya había emitido un diagnóstico
del mismo pelo. Pero, ya se sabe; hay mensajes que no calan cuando no toca. Es lo que pasó cuando, entre turrones; nadie pareció darse por aludido.
Luego, ocurrió lo de la sala de prensa de Riazor, se lió parda en el entorno, y volvimos a comprobar la validez de la ‘Ley termodinámica de Cruchaga’. Recuérdese: “sólo espabilamos cuando nos quema el culo”. Resultado, doce puntos de un tirón.
No sé si la intensidad del calentón puede medirse por la reacción, pero de lo que no hay duda es que la rueda de prensa de A Coruña ha quedado como un oportuno puñetazo en la mesa.
Tan oportuno que de él sigue viviendo el vestuario a quien, por manirroto, le sacan las cuentas. Y los números no engañan. Es más, avisan: de no mediar
una victoria -con o sin buena imagen- este domingo contra el Racing, volverán a darse las condiciones objetivas para que comprobemos si es cierto
el ‘Corolario de Sergio’. Eso de que damos lo mejor cuando peleamos por eludir el descenso.
Claro que, llegados hasta aquí, habrá quién se pregunte si ya puestos no será hora de que alguien decida ‘regresar’ a Riazor.