Cruzar Nervión
Cuestión de confianza superada. Este Osasuna, que durante la primera vuelta ya se ha anotado partidos de los que hay que ganar -Valladolid, Sporting, Zaragoza, Espanyol o Xerez- se sacó el domingo de encima al primer rival endiablado de la segunda vuelta; uno de esos equipos cuyo nombre reduce a un trámite ordinario la victoria. Vencer en casa un encuentro así tiene su mérito, pero sobre todo tiene su valor.
No porque se trate, que también, de una cuarta victoria consecutiva, cosa que está reservado a unos pocos y cada nueve meses de competición. Ganar al Tenerife tiene su valor, añadido, porque ese triunfo hace realidad lo que Camuñas desvelaba esta semana en la sala de prensa de Tajonar: antes creían pero ahora, además, empiezan a creérselo.
No son sólo palabras. Es lo que deja entrever Juanfran -recuérdese los minutos de las dos últimas acciones decisivas que ha firmado-, el que se aprecia en el juego del madrileño; se intuye en cada incorporación al ataque, cada vez más frecuentes, de Azpilicueta y Monreal; en la pelea de Aranda. Y en los números, que al final, remachan un modo de hacer: 21 goles a favor, 21 goles en contra.
Por eso, y aunque después de ganar cuatro partidos seguidos a algunos puede parecer fuera de lugar, la pregunta está ahí: ¿guarda algo más Osasuna? Este domingo en Nervión se dan -a pesar de las bajas- las condiciones idóneas para obtener una respuesta.