Jugando bien al fútbol

Ahora toca lo de jugar bien.

Han bastado dos victorias consecutivas para que, amortizado el asunto de la intranquilidad, se abra otro debate. Ahora, parece, lo que importa es ganar, pero jugando bien.

Pero, ¿qué es jugar bien al fútbol?

Si hacemos caso a los que saben, el juego pivota sobre dos variables: ocupación de espacios y gestión de errores, los propios y los del rival. Cuanto más eficaz sea la ocupación y menor número de errores cometidos, mejor será tu fútbol.

La consecuencia, además, de esa suma es una mejor administración del esfuerzo físico que conlleva el incremento de las probabilidades para que opere una tercera variable: el talento.

Si es así, frente al Sporting -lo corroboró Manolo Preciado- Osasuna dio el primer paso en la dirección correcta.

Post Data. Cuestionar los números de una sociedad deportiva de fútbol, no una sociedad anónima, esgrimiendo un manual de contabilidad y obviando las características de la industria del espectáculo -el fútbol lo es- resulta una demostración de miopía.

Obviar, además, que en el caso de Osasuna el 82 por ciento de todo lo que se presupuesta va destinado al personal responsable de asegurar la actividad que es su razón de ser; una falta de rigor.

Y los grandes números que se manejan en el fútbol, toda una tentación para la demagogia, no sirven como excusa. Entre otras cosas, porque también en esto, los de Osasuna son habas, casi, contadas.

“Nadie en esto celebra un buen balance” es una sentencia que es al fútbol lo que en los negocios Josh Bernoff denomina ‘los peligros de la comercialización de comida para perros’: la compran los dueños, pero se la comen los chuchos. Por eso, aconseja, ‘preocúpate de quien usa realmente tu producto’.

Sugerencia, sin duda, con validez universal.

posted 3 months ago | Permatime

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