Lleva Pachi Izco un par de semanas estimando el porcentaje de la permanencia que Osasuna ya ha arrancado a una segunda vuelta para recordar de una temporada que nunca deberíamos olvidar.
Lo hizo después del espectacular triunfo contra el Atlético de Madrid (2-4) y repitió sus cálculos frente a los micrófonos tras la no menos importante victoria en el derbi contra el Athletic (2-1).
Y como una cosa parece llevar a la otra, el miércoles pasado en Radio Euskadi, Izco dejó claro que en cuanto los números en la clasificación cuadren –permanencia asegurada- oficializará su acuerdo con José Antonio Camacho para que éste siga al frente del equipo en la 2009-10.
PLANIFICACIÓN.- Esa decisión, ya tomada, junto a las renovaciones de Monreal, Pandiani y Puñal o la oferta, a la baja, a Héctor Font, hablan de la reactivación de una planificación que, en esa misma entrevista, Izco reconoció haber paralizado por razones obvias.
Hoy sin embargo, comienzan a percibirse los primeros movimientos internos que, además de transmitir confianza en la permanencia, devuelven al primer plano la cuestión del modelo de gestión deportiva. Asunto que, como es lógico, pasa ahora por la particular visión de Camacho sobre el fútbol, el equipo y lo que debe ser un club.
Y respecto a ello, ¿qué sabemos de Camacho?
Del técnico sabemos, y lo dejó muy claro desde su primer día, que no le gustan las plantillas largas y por ahí empezaremos, posiblemente, a atisbar el modelo.
El 1 de junio tendrá que gestionar un vestuario con 19 jugadores con contrato en vigor a los que se sumarán, en cuanto finalicen sus respectivas ligas, los cuatro cedidos.
Cabe la posibilidad de que ese número se incremente en las próximas semanas con alguno de los que finaliza contrato el 30 de junio, caso de Ricardo -o el portero que eventualmente le sustituya- y de Font. Y ellos puede sumarse Sergio.
Así que la gestión de las salidas –igualmente costosa, a todos los niveles, para un club como Osasuna; pruebas hay sobradas- vuelve a ser clave. Más incluso que la administración de las entradas.
Ambas van a sacar a la luz otra de esas pistas que hablarán del modelo: el funcionamiento, que está por verse (incluso si seguirán siendo tal) de un engranaje en el que las piezas a disposición de Camacho -porque ese es el papel que va a jugar-, Juanjo Lorenzo, Martín González y José Gómez.
Y no deberíamos olvidar a Izco, que siempre había hecho gala de estar al margen de las decisiones deportivas… Hasta que, claro, decidió, en primera persona, contratar a Camacho.
También sabemos del murciano que está encantado porque Osasuna se ajusta a lo que siempre ha imaginado que debe ser un club de fútbol.
Ocho meses en Tajonar, además, le han permitido conocer cosas como el grado de implicación y la fidelidad del osasunismo y el respeto a los profesionales –ahí está el comportamiento del entorno, sobre todo entre octubre y diciembre- que todos reconocemos como nuestras señas de identidad.
LOS LÍMITES.- Ahora, y como acredita en una entrevista publicada en El Mundo –curioso titular, por cierto- le toca al técnico confirmar el crecimiento de su curva de aprendizaje y si ha asumido otra dos de esas señas que hacen del C.A. Osasuna el club que todos conocemos y que forman un sistema de vasos comunicantes: la económica, motor del compromiso social con la cantera.
Cantera de cuya gestión depende la viabilidad de Osasuna; algo que casi nunca ha casado demasiado bien con las urgencias que aprietan en un banquillo de Primera división como nos demostraron hace bien poco Lotina o Aguirre.
Y si esa dependencia ha sido histórica, en un futuro inmediato todo indica que va a serlo aún más porque, entre otras razones, la cuenta de explotación del ejercicio en curso va a ser, previsiblemente, negativa.
Las contrataciones de Camacho, Sergio e Hidalgo y otros esfuerzos económicos fuera de presupuesto, como la reducción de precios de las localidades para buena parte de los encuentros de la segunda vuelta, por no hablar del más que dudoso retorno de contrataciones y renovaciones como las de Delporte, Portillo o Ezquerro, apuntan a un déficit que pasará a engrosar la ya importante deuda del club.
A ello debemos agregarle el impacto de la crisis, la de verdad, que ha frenado, cuando no paralizado sine die, la mayoría de los proyectos estratégicos presentados a bombo y platillo a comienzo de temporada: Tajonar, Ciudad del Fútbol y remodelación de El Sadar. Crisis que, recordemos, ha alcanzado al principal contrato de patrocinio.
Todo eso, que para el osasunismo consciente no es noticia, delimita el modelo al que Camacho e Izco -porque ese es el nuevo eje de poder en el club- deben poner rostro para ¿sólo la temporada 2009-10?
Editado 21.04.09.
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