Cuestión de confianza
A estas alturas nadie se fía de casi nadie. Y buena prueba de ello es que, después de tres victorias consecutivas en la Liga, el partido de este domingo es para Osasuna algo muy parecido a una cuestión de confianza; ese instrumento al que se recurre para superar situaciones de debilidad solicitando el expreso respaldo a lo que se está haciendo.
¿Y qué está haciendo últimamente el equipo de José Antonio Camacho? Ganar: nueve puntos en tres jornadas. Suficiente para, en condiciones normales, haber acumulado un pequeño capital de estima y, más importante, un aval para manejarse durante un tiempo.
Pero hoy por hoy, buena parte de lo que le sucede a este Osasuna no entra en los parámetros de normalidad. Por eso hoy por hoy pesa todavía el modo en el que se esfumó la ilusión que provocó la Copa. Decepción que avivó el recuerdo de lo que sucedió tras los empates contra el FC Barcelona y el Real Madrid. Eso que llevó a Camacho a decir lo que dijo porque se perdió en Riazor.
Por todo ello, una de las mejores noticias de la pasada jornada no se produjo en el césped de El Madrigal. Sucedió en su zona mixta. Después de ganar de una manera que daban ganas de contar el partido tantas veces como haga falta, la palabra más escuchada fue ‘Tenerife’.
Al oírla, seguro, Berra habría sentenciado: “Está claro: el fútbol, como el béisbol, es un noventa por ciento mental. La otra mitad es física”.