Valencia: partido macho

Y casi nadie se acuerda el Valencia.

Si por casualidad un día te lías leyendo la prensa, te das un garbeo por el dial o zapeas un rato, como mucho te enteras del último jaleo de un club que, desde aquí, parece vivir al borde del ataque de nervios.

Luego, echas un vistazo a lo que su técnico baraja, con perdón, para hacerse un once y dices, ‘que me dejen un cuarto de hora a un par de esos para mi equipo, que con ellos arreglamos la temporada’.

El equipo que tiene en sus filas a uno de los killers más refinados, Villa, y a uno de esos futbolistas que hacen buenos a la media docena que le rodean, Silva, está, reconozcámoslo, ensombrecido por su imagen, su mala imagen.

Algo que puede ser un problema; o no. Por ejemplo, si eres un tipo tan listo como Emery -debe serlo para conservar la cabeza en semejante jaula de grillos- vas y le das la vuelta. Lo que le dicen convertir una amenaza en una oportunidad. Hoy, el Valencia las mata callando, con su media inglesa. Y nadie repara en ellos porque, parece, no existe vida más allá del azul, el grana y el blanco pastelero.

Hasta el descaro sevillista provoca más tensión, incluso por aquí, donde la semana se está escapando entre el N1H1 y el FIFA.

Virus, por cierto, capaces de reventar el más descabellado de los planes de trabajo.

Decía Camacho en vísperas del viaje a Almería que casi nadie -suponemos que extramuros- había hablado del rival, que otra cosa es cuando toca contra un grande y que así era complicado preparar bien un partido.

Aquello, después, terminó en fiasco que, nos dijeron, sólo fue un accidente.

Pues nada, que conste en acta: el domingo, partido macho.

La nariz en la clasificación

Visto con distancia, el análisis que Guardiola hizo del empate de su equipo en el Reyno de Navarra debería habernos hecho sospechar.

En la ausencia de reproche a sus jugadores había una conciencia clara de que lo sucedido fue una ocurrencia, de baja probabilidad pero posible. Tan posible que se produjo. Hoy creo que esa fue la parte que no medimos a la hora de valorar el éxito de los rojos.

Por eso mi sensación es que en Almería sólo pasó que Osasuna volvió a asomarse al espejo.

Un espejo que devuelve la imagen de un equipo con un perfil definido, sí. Pero también la de un equipo que todavía tiene mucho que recorrer hasta sacudirse lo que siempre lastra a los pequeños: la irregularidad.

Aún así, y después de diez jornadas y doce puntos, conviene no perder el foco. Claro que ha sido tanto tiempo con la nariz pegada a la clasificación que es humano que acabemos confundiendo un partido con una temporada.

Por cierto, el fútbol de las grandes cifras también encierra historias humanas. Algunas, incluso, que no debemos dejar pasar porque, y es lo más importante, encierran algo muy valioso: el ejemplo.

La vida de Eduardo Fernandes, Dady, no ha sido nunca fácil. No fue sencilla su salida de Portugal; ni tampoco lo está siendo su paso por Osasuna.

Sin embargo, para lo que ni él estaba preparado es para lo que en abril quebró su salud y le condujo hasta un quirófano. Siete meses después, Dady ha demostrado que se puede; claro que se puede.

Lo ha hecho como cabría esperar de un delantero: marcando goles; dos de los tres que han metido a los rojos en los octavos de la Copa.

Ojalá que su historia de superación personal pueda servirte a ti, si la necesitas.

El punto de inflexión

Hay palabras que de tanto manosearlas les pasa como a los billetes que han tenido demasiado trote: valer, valen lo mismo; pero si puedes, te los quitas de encima.

Uno de esos términos es experiencia. Hoy cualquiera te cuenta que ha vivido una de ellas y espera que te quedes con la boca abierta.

Pero si lo que buscas es algo valioso en una vivencia no basta con que ocurra; debe servir para hacer algo con ella. Del ‘subidón’ del sábado pasado los rojos, por ejemplo, tienen mucho que extraer siguiendo las enseñanzas de Huxley.

De entrada, que aceptarse tal y como uno es pasa por ser, probablemente, la mejor manera de encarar los problemas. Contra el FC Barcelona, el equipo de José Antonio Camacho se mantuvo en pie, hasta el final, y obtuvo su premio.

Lo logró, además, sin renunciar a la identidad que el técnico no sólo defiende sino que pule cada semana. Sí, es un estilo que va a contra el pensamiento único impuesto en la Liga. Los números, efectivamente, acreditan que hay otros equipos que aman más la pelota; nada que objetar.

Sin embargo, fuera del carril, el fútbol ‘políticamente incorrecto’ de Osasuna comienza no sólo ajustarse inteligentemente al potencial de los recursos disponibles -lo que acorta la distancia a la efectividad- sino que está en la misma longitud de onda de la grada.

Pues bien, llegados hasta aquí, parece que el siguiente peldaño es acreditar, en Almería para empezar, que quién puede lo más, puede lo menos.

Si es así, habrá llegado el momento del punto de inflexión.

Pandiani, quién te ha visto...

El pasado verano leía que es posible establecer un vínculo entre el liderazgo y la incomodidad.

El autor sostenía que hoy escasean los líderes porque hay poca gente dispuesta a pasar por las incomodidades que supone guiar a otros.

Lo llamativo era, sin embargo, que no se trataba de un reproche. Al contrario; defendía que la fuerza que transforma en valioso ese liderazgo es precisamente la incomodidad que, además, tiene mucho que ver con otro fenómeno: un líder surge cuando menos se lo espera.

La reflexión avanzaba para llegar a la definición del concepto de liderazgo como un arte que consiste comprender en qué puedes comprometerte para hacer que las cosas ocurran.

Cuando el domingo pasado escuchaba a Carlos Aranda decir que viendo correr a Walter Pandiani con la edad que tiene, le da vergüenza no hacerlo tanto como él pensé en todo lo que había leído en verano.

Pensé en la incomodidad, en lo inesperado, en el alcance del compromiso. Y entendí la conexión de ‘El Rifle’ con la grada. Y con gente como los Veteranos del club que hoy le premian porque se reconocen en el futbolista y reconocen en él algunas de las señas de identidad que les vinculan todavía al club.

Y hasta comprendí como puede mirarse en el charrúa un recién llegado que poco o nada sabe de lo que acertó a dejar atrás -ese es, creo, su mérito- después de su primera temporada en Osasuna para dar el paso y, también él, ponerse al frente.

Quién te ha visto, Pandiani, y quién te ve…

Camacho: un año de resultados

A casi todos nos resulta más fácil empezar por la parte más visible de las cosas. Si a ello le sumamos la importancia que tiene el resultado en un deporte mimetizado con la palabra inglesa ‘goal’, es fácil concluir que hablando de fútbol quede poco sitio para valoraciones sobre la manera de hacer las cosas.

Viene a cuento lo anterior porque esta semana tocaba echar una mirada al retrovisor y lo que se sigue viendo en primer plano es la permanencia. Si me apuran, también los 30 puntos de la segunda vuelta. Un logro extraordinario, sin duda.

La continuidad en Primera es lo único que Osasuna debe exigirse; hoy incluso más que ayer, cuando todo había sido ordenado para evitar que un descenso derivara en una catástrofe similar a la de 1994. Resultado es lo que se le demandaba a Camacho y resultado es lo que presentó.

Sin embargo, el año ha dejado cosicas más allá de números y clasificaciones: el compromiso de Pandiani, el rescate de Masoud, perdido de nuevo, o una evolución a contracorriente -para lo que se estila en la Liga- en el tipo de juego. Pero eso no es todo. Hay algo más. Algo que recibió un inesperado impulso gracias a los ‘sucesos de junio’.

“Camacho ha salido reforzado, la plantilla sabe perfectamente quién manda y que el entrenador cuenta con el apoyo total de la directiva”, recordaba esta semana Izco. Y es que el presidente eso, también, lo tiene claro: después de lo sucedido con Ziganda, la recuperación del viejo equilibrio es otro resultado más para la cuenta a la vuelta de 365 días.

El juicio a Aranda

Los que se dedican a estudiar nuestro cerebro dicen que nos encanta teorizar, dejarnos llevar frente a series de hechos y por la construcción de patrones. Vamos, que casi estamos programados para sacar conclusiones a las primeras de cambio.

Tanto es así que, aseguran, lo que nos resulta realmente trabajoso es suspender un juicio y sobreponernos a la irresistible tentación de sentenciar. Mucho más cuando sabemos que con ese tiempo podríamos hacer algo mucho mejor: invertirlo en comprobar los datos.

Pongamos un ejemplo con los que va acumulando Carlos Aranda. Ha jugado 341 de los 540 minutos de Liga disputados: el 63,1 por ciento del tiempo de juego. Ha rematado diez veces a puerta, por las once que lo ha hecho Walter Pandiani, que ha jugado 190 minutos más. El Rifle, que ha marcado tres goles, anotó el primero a pase de Aranda que estrenó su cuenta en Getafe.

En el Coliseum, Aranda remató seis veces, con lo que suma diez en lo que va de campeonato. Su ratio de efectividad, un 10 por ciento. Cifra que mejora la de delanteros como Fernando Llorente o Raúl, con un 8 por ciento, Forlán o Barral, con un 7 o a Rossi, con un 6. Por cierto, el 27 por ciento de Walter Pandiani mejora el de Cristiano Ronaldo (17 por ciento) o Luis Fabiano (12 por ciento).

Ahora, con algunos datos más en la mano, y por supuesto con la imagen en la retina de las oportunidades falladas, podemos lanzarnos a especular o continuar a la expectativa.

Jugando bien al fútbol

Ahora toca lo de jugar bien.

Han bastado dos victorias consecutivas para que, amortizado el asunto de la intranquilidad, se abra otro debate. Ahora, parece, lo que importa es ganar, pero jugando bien.

Pero, ¿qué es jugar bien al fútbol?

Si hacemos caso a los que saben, el juego pivota sobre dos variables: ocupación de espacios y gestión de errores, los propios y los del rival. Cuanto más eficaz sea la ocupación y menor número de errores cometidos, mejor será tu fútbol.

La consecuencia, además, de esa suma es una mejor administración del esfuerzo físico que conlleva el incremento de las probabilidades para que opere una tercera variable: el talento.

Si es así, frente al Sporting -lo corroboró Manolo Preciado- Osasuna dio el primer paso en la dirección correcta.

Post Data. Cuestionar los números de una sociedad deportiva de fútbol, no una sociedad anónima, esgrimiendo un manual de contabilidad y obviando las características de la industria del espectáculo -el fútbol lo es- resulta una demostración de miopía.

Obviar, además, que en el caso de Osasuna el 82 por ciento de todo lo que se presupuesta va destinado al personal responsable de asegurar la actividad que es su razón de ser; una falta de rigor.

Y los grandes números que se manejan en el fútbol, toda una tentación para la demagogia, no sirven como excusa. Entre otras cosas, porque también en esto, los de Osasuna son habas, casi, contadas.

“Nadie en esto celebra un buen balance” es una sentencia que es al fútbol lo que en los negocios Josh Bernoff denomina ‘los peligros de la comercialización de comida para perros’: la compran los dueños, pero se la comen los chuchos. Por eso, aconseja, ‘preocúpate de quien usa realmente tu producto’.

Sugerencia, sin duda, con validez universal.

Plantilla

Hablar de árbitros cuando aún todavía sobre un terreno de juego no se ha demostrado gran cosa suena a lo que es, a excusa.
Reabrir a las primeras de cambio una suerte de puja diabólica, una de esas en las que todo el mundo pierde -los árbitros a corto; el club, a largo- supone, además, apostar demasiado pronto y demasiado fuerte contra quien ya te dejó muy claro que no está dispuesto a perder.
La reacción general del equipo y sus dirigentes tras lo sucedido en Tenerife parece apuntar en esa dirección. Eso que llovía sobre mojado, como que acredita, sin ir más lejos, el expediente de Clos Gómez a quien, por cierto, le han hecho un ‘traje’ entre su colega Velasco y quien ha decidido que se reencuentre con El Sadar en un Osasuna-Sevilla.
Afortunadamente, por lo del margen de mejora, Osasuna tiene todavía muchas más cosas en las que pensar. Por ejemplo, en urdir un plan A porque, después de dos jornadas, aún esperamos para saber a qué juega el equipo de Camacho.
Claro que sin Azpilicueta, Monreal y Nekounam que el sábado lo veamos está complicado. Los laterales, imprescindibles hoy en cualquier equipo, son los pilares del proyecto deportivo 2009-10. El iraní, a pesar de todo y de todos, sigue disfrutando de la condición de jugador franquicia; la que se ganó la temporada pasada, con sus ocho goles en 35 partidos; o lo que es lo mismo, con una cifra que sólo superó Pandiani.
Sin ellos, más que la hora de tal o cual que les vaya a sustituir, es el momento de la plantilla; de acreditar que hay y que tiene profundidad suficiente.

"Se lo llevan y no reparten con nadie"

“Son el elemento de la cadena que se lleva más valor y que no lo reparte con nadie”. El ‘elemento’ es el jugador de fútbol.

La frase es de Ferrán Soriano, vicepresidente económico del FC Barcelona entre 2003 y 2008 corresponsable de la revolución que ha transformado el club catalán en una máquina de ganar títulos y, sobre todo, dinero.

Para lo segundo, uno de los pilares del primer equipo dirigente de Joan Laporta se implicó en una tarea que empezó por analizar minuciosamente la estructura de ingresos y gastos del Barça y su cadena de valor.

De ese análisis nació una sentencia que sirve, por ejemplo, para contestar la pregunta estrella entre los osasunistas desde que la directiva de Pachi Izco traspasó a Javi Martínez por 6 millones de euros: ¿Dónde está el dinero de Raúl García, de David López, de Cuéllar? La respuesta: una gran parte, la mayor, en el vestuario; donde no sólo entran futbolistas…

Por si había alguna duda sobre el destino, este verano nos lo han contado sin tapujos. Ocurrió cuando Juanjo Lorenzo explicó el traspaso de Jaroslav Plasil, el ingreso extraordinario más fuerte de todo este verano: 3,5 millones de euros.

Hoy Fernando Ciordia publica en Diario de Navarra su análisis de los números que la directiva va a presentar a los compromisarios el viernes 25 de setiembre. Sus cuentas, claras: la plantilla de la 2008-2009 salió un 58 por ciento más cara que la que se clasificó para la Liga de Campeones en mayo de 2006.

La supuesta lógica empresarial de un negocio tan particular como el del fútbol -para atraer a mejores jugadores, tienes que pagar más- podría servir para justificar ese incremento. Del mismo modo, cabe pensar que es lógico que la mayor parte de la inversión anual de una empresa se vaya a aquello que es la razón de ser de su negocio…

Hay, sin embargo a mi juicio, otro indicador para valorar cómo se han hecho las cosas: la relación entre ingresos totales del club por temporada y el costo total de todo su personal deportivo, incluidas las amortizaciones si queremos ser precisos.

En la Premier League el número mágico es 55. La UEFA lleva mucho tiempo intentando imponer el suyo -Platini quiere poner freno al desplifarro- y en la Liga de Fútbol Profesional, donde existe una comisión que trabaja en el asunto porque la cosa se ha puesto muy seria, están en el 70.

La cifra, un porcentaje, me suena. Es la que repetía Fermín Ezcurra. Así que si buscas un síntoma, puedes empezar también por ahí.

Brecha digital

Fútbol e internet. Probablemente dos de las realidades que, al menos en este lado del mundo, cualquiera identificaría con eso que llaman ‘globalización’; aunque cada una vaya por su camino.

Tanto que, como afirma Genís Roca, experto en lo que las empresas y las instituciones pueden hacer en las redes, entre los usuarios más intensivos -muchos, grandes aficionados- cunde la sensación de que parece que el fútbol no necesita de Internet.

Claro, no lo necesita hasta que, por ejemplo, alguien decide ponerse a prueba probando la seguridad de un web oficial para provocar un pequeño, de momento, terremoto anunciando la rescisión del contrato de dos jugadores.

Que los protagonistas involuntarios de la historia provengan de Irán no es ni mucho menos la nota exótica. Nada de eso.

Quienes hayan seguido lo ocurrido durante el último proceso electoral en la república islámica saben muy bien de la penetración de internet en ese país, superior a la media de la zona. Con un crecimiento anual del 50 por ciento desde 2001, acceden a la Red casi el 35 por ciento de los 70 millones de iraníes. Población que vive los avatares de sus futbolistas en el extranjero… gracias a la Red.

Brecha digital es uno de los conceptos habituales para describir, entre otras, la distancia que separa a los que toman decisiones -gestionan su marca, los derechos de imagen y editan webs oficiales en entornos celosos de su propiedad- y lo que la gente demanda, cada vez más. Entender esa realidad es imprescindible para resolver lo más urgente hoy para Osasuna: la seguridad.

Lo de incorporarla a la estrategia, con todo el potencial que atesora su cada día más importante dimensión social, queda muy lejos. Incluso de alguien como Leo Messi.

LMessi un usuario que por supuesto nada tiene nada que ver con el argentino, cuenta ya con 4.117 followers en Twitter, red donde se intercambian mensajes de no más de 140 caracteres.

Lo mejor de todo: LMessi nunca ha publicado nada.

Oier, el último refuerzo

Al final no hubo fichaje. Oier es el refuerzo; el recambio para Azpilicueta; eso que sale ganando Osasuna. La otra cara de la moneda, Portillo. ¿Un nuevo Ezquerro; otro Pandiani?

José Antonio Camacho, que debería haberse dado con un canto en los dientes con la llegada de Javier Camuñas, ha podido comprobar de nuevo que de donde no hay, nada se puede sacar. Claro que visto el panorama (pincha en gasto por clubes) seguro que alguien termina sacando pecho…

Eso sí, probablemente quien haya respirado aliviado haya sido José Gómez, el Director General del club.

A él es a quien le compete cuadrar cada año los números y son ya varios en los que, poniendo a prueba la calidad del papel -ya se sabe, lo aguanta todo- tira de martillo para, a golpes, encajar piezas que difícilmente casan.

Y más cuando, como ha ocurrido en la temporada 2008-09, los imprevistos se disparan: destitución de Ziganda y Goikoetxea, la contratación de Camacho y su equipo, fichajes de Sergio, primero, y de Hidalgo, después…

La permanencia, que ya salió muy cara en la 2007-08, ha costado esta vez un pico que vamos a ver como engorda, en el papel timbrado, el déficit estructural que arrastra el club que, para colmo, es además, uno más de los que pusieron sus huevos, casi todos, en la cesta inmobiliaria

Eso y a ver cómo nos lo cuentan, en la próxima asamblea, a final de mes.

¿Recula Izco?

La temporada ha arrancado con un dejà vu que, con el parón del próximo fin de semana, deja expedito el camino para la especulación. Eso sí, un empate contra este Villarreal siempre será un buen resultado. Por ahí, de momento, novedades las justas. Pero a falta de sorpresas en el césped, ayer Pachi Izco se encargó de animar el cotarro.

Lo hizo a través, nada más y nada menos, que el boletín oficial que el club distribuye en El Sadar antes de los partidos. A la pregunta sobre un posible tercer mandato su respuesta es: “No hay nada descartado”.

Y a continuación añade: “Siempre he pensado que no son buenos los mandatos largos, ni para el dirigente ni para la entidad, pero dependerá de las circunstancias y lo que digan mis colaboradores. Yo he tenido seis compañeros de viaje y aunque Fernando Vera se ha marchado creo que lo voy a repescar. De momento, estoy intentando convencerle”.

Charlando con Vera en la presentación institucional uno se quedó la sensación de que, superado el susto que le dio su corazón, se había quitado un peso de encima. Claro que uno tampoco conoce hasta dónde llegan las dotes de seducción de Izco que, y es lo relevante, ha comenzado a desdecirse del discurso que empezó a elaborar mediada la pasada temporada y que, por ejemplo, reiteró en su entrevista con José Antonio Abellán en El Tirachinas que recogió Jesús Riaño en Navarrasport.

La música puede parecerse, pero, como en el chiste, no es lo mismo “probablemente me iré a mi casa” que “no descarto presentarme a la reelección”…

¿Será que alguien ha decidido empezar a preparar el terreno? ¿Será que Izco empieza a recular?

Liga 09-10: o te amoldas o te amoldan

Llegó en la jornada sexta y le entregaron un grupo demasiado nutrido, dijo, y, a pesar de ello, con poco donde elegir, aseguró. Dos meses después, cuando se abría una opción para retocarlo, comprobó de primera mano que el margen de maniobra del club es incluso aún menor de lo que parece desde fuera.

Desde entonces, José Antonio Camacho ha tenido tiempo suficiente como para asumir que se sienta en el banquillo de un club en el que o te amoldas o te amoldan.

El veterano Calleja, del Málaga, y Carlos Aranda, con unos números más que interesantes, pero en el descendido Numancia, fue lo primero que ha podido ofrecerle Pachi Izco a ‘su’ entrenador que, además, ha perdido a una de sus mejores bazas la pasada temporada, el internacional checo Plasil, traspasado al Girondins de Burdeos.

Así que, más que montar un equipo a su medida, aunque a última hora ha podido contar con la incorporacion de Javier Camuñas -perfil largamente deseado- Camacho va a tener que acreditar su capacidad para optimizar el rendimiento de recursos tan escasos y para ganarse al vestuario.

¿Y a qué va a agarrarse el ex seleccionador para sacar adelante su primer proyecto en rojo?

De entrada, a la esperada explosión del internacional iraní Masoud tras su irregular primera temporada; al cuajo de dos laterales jóvenes y explosivos como Azpilicueta y Monreal; a la experiencia de Josetxo, Puñal, Juanfran y Nekounam y a la irrupción de Galán; de los que llegan por abajo, el que más empuja. Todo ello, con el liderazgo ‘virtual’ de Walter Pandiani, convertido en el mascarón de proa del proyecto 2009-10.

Y para el final, la viga maestra: el respaldo de una afición fiel como pocas que desempeñó un papel decisivo en la consecución de la permanencia.

Cierre, provisional

Lo primero, una explicación.

Hace casi un mes que finalizó la Liga 2008-09 y durante todo este tiempo no he podido cumplir con mi compromiso con Café Kutz.

De hecho, las dos últimas semanas del campeonato fueron tan intensas –como luego hemos podido comprobar- que opté, no sé si con buen criterio, distanciarme para conseguir una mejor perspectiva sobre lo que estaba sucediendo.

Después, han sido razones personales las que me han mantenido alejado de este proyecto que va a seguir adelante en la 2009-10. Sigo dándole vueltas al asunto.

De lo otro, de lo que ha sido la temporada, mala pero con final feliz y caro, muy caro como comprobaremos en setiembre -aunque más caro es irsa a Segunda, dirán algunos, con razón- está casi todo dicho.

Como lo está también casi todo sobre un estrambote, tan grotesco como previsible.

Por eso, aprovechamos para cerrar por unos días. Adecentaremos el local antes de las fiestas de esta gloriosa ciudad, y como en el fondo el análisis de lo ocurrido va a ser el punto de partida para el cuaderno de la próxima temporada, con eso retomaremos la actividad.

De entrada, eso sí, anticipo mi primera conclusión tras lo ocurrido después de la consecución de la permanencia: Pachi Izco parece haber tomado nota de los errores cometidos hace un año.

Esta vez, el presidente se fía –fe ciega, me dicen- de su entrenador, nunca mejor dicho, José Antonio Camacho. Y también de su mano derecha a la hora de confeccionar la plantilla: Angel Martín González.

No es poco…